domingo, 21 de octubre de 2012

Mi Casa



Llueve.
Sobre La Casa de la Risa, llueve.
Y lloran los muros
a cara descubierta,
que hace frío...
Pero dentro
las habitaciones están a reventar de máscaras
en La Casa de la Risa.
Máscaras doradas.
Oro para encontrarse
y oro para tocarse
en las noches malvas
que, aquí, son infinitas.
Para eso hay trapos en todas las ventanas.
Para eso y por evitar que se cuele
un brazo pálido
de soledad
(la manera de exagerar las carcajadas
es oscurecer aún más el negro,
en La Casa de la Risa).

Llueve.
Pero el cielo no logrará nunca, lloviendo,
borrar al rojo;
al rojo,
que es el único conocedor
de la cara del ladrillo.
Y así es que, como ésta,
aquí hay tantas llaves escondidas
que dormirán siempre...
Siempre.
Siempre se acumula el llanto en las resacas...
Pero suelen reír todos, sin gracia.
Siempre ríen.
Éste es,
éste, el calor de la que debo llamar casa
porque yo también estoy obligada
a mantener bajadas
todas las persianas
de La Casa de la Risa.

martes, 2 de octubre de 2012

Ya sé de mí

La toilette, Toulouse-Lautrec

Por fin,
Ya sé de mí
Por este dolor de garganta terrible
Y el frío ansioso de agua
Que el fango
Que me aprisiona hasta las caderas
Anhela.

Sé de mí
Que la traición descansa
Sobre los regazos
Y tiene cara de hombre
Incluidos el beso y el sexo y las gasas
Que pretenden sanar las heridas
Y en cuyas manos reposan
Tantas mutuas faltas de respeto.

Sé de mí
Que soy un error
Por el barro que me envuelve.
Él me lo ha confesado.

Sé además
Que el verdadero motivo de la escarcha
En mis hombros
No es ni el azul, ni Madrid, ni las noches,
Sino la falta de mi propio corazón;
Al cuello o sobre el pecho,
Qué más daría
Tras haberlo extraviado queriendo
Sin quererlo.

Sé de mí
Que estos pinchazos
Son la verdad que se me acumula
Allí de donde expulsé al calor.

Sé, por otro lado, que
¡Es la consciencia!
La consciencia
De un nuevo no amar
Amando durante,
Sin embargo.

Y sé por último
Que no pasa nada.
Tampoco yo lo entiendo.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Exilio en Juan XXIII

¿Cómo se me ocurre querer ser pensada
si ni yo misma me recuerdo
todas aquellas veces que fui?
Si no me he vuelto invisible
quisiera saber
por qué no me encuentro.
Y si sí lo soy,
por qué aquella otra
se ha despojado de mí.
Y por qué cuando me he marchado
no ha ido
adonde hay cristal.

Caminar aquí es literalmente circular
por laberintos sucios y transparentes
de un color verde de hospital,
como las vueltas y las máscaras y el mareo constante
que sabe a enfermo y huele a gente y a plástico.

El mar ya no es mi horizonte.
Me da miedo que también me haya olvidado.

Aquí lejos
me he perdido
y creo que a ti conmigo.
No te enfades si confieso
que ni siquiera guarda mi memoria al aire
que dieciocho años he guardado en la misma caja;
desde el mismo momento en que también huyó.

Siento en este tiempo
que se detiene sólo entre mis cejas
que la velocidad tan agresiva
no quiere ni tocarme.
Siento que la corriente se me escapa
llevándose con ella al mundo entero;
remándose en ella misma
y en millones de voces
de esas caras grises y mudas
que no van a mirarme nunca.

Si mi habitación es un túnel deshabitado
es porque el polvo de sus esquinas
no va a ser jamás mío.
Y si repito tantas veces que mi casa no es ésta
es porque, lo siento, yo la he cargado con la culpa
de que mi reflejo en tus ojos
se haya secado.

Temo que por siempre.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Despedida

Golondrinas por el Camino de Santiago; rumbo a Portomarín


Vivir desgasta ya especialmente
porque ha llegado el punto y aparte
que nunca confié que fuera a llegar.
Hoy, especialmente duele
por vestirse de ayer.
Y especialmente lloro el momento
en el que cada acción se abandona en sombras,
y en la cantidad de sombras
que consiguen escapársele al recuerdo.

Llegan especialmente pronto
las horas que mudarán el color del presente
y de la amargura que
por amargar, alivia.
Pero "tampoco la pena dura".

Vivir estos días desgasta
porque me he dado cuenta
de que, en realidad ¡he vivido!
Pero el pasado no recobrará vida.

Especialmente duele el punto y aparte porque,
antes de que las noches se asesinen entre ellas,
ya es mi horizonte.
Y a través de las lentes de la despedida veo
que ya echo de menos.

Y veo iluminado
todo,
toda la pena malgastada y todo el amor y el odio,
todo,
por las luces negras.
Todo iluminado 
por la maldita hora
que ya llega.

lunes, 13 de agosto de 2012

Waiting for the miracle


When I count the clock that tells the time,
And see the brave day sunk in the hideous night;
When I behold the violet past prime,
And sable curls all silvered o'er with white;
When lofty trees I see barren of leaves,
Which erst from heat did canopy the herd,
And summer's green, all girded up in sheaves,
Bone of the bier whit white and bristly beard;
Then of thy beauty do I question make,
That thou among the wastes of time must go,
Since sweets and beauties do themselves forsake,
And die as fast as they see others grow;
And nothing 'gainst Time's scythe can make defence
Save breed to brave him when he takes thee hence.

W. Shakespeare
Furelos, A Coruña, Galicia



Leboreiro, A Coruña, Galicia

domingo, 12 de agosto de 2012

Camus: humanismo y absurdo

"No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio. Juzgar su la vida vale o no vale la pena de vivirla es responder a la pregunta fundamental de la filosofía. Las demás (...) se trata de juegos; primeramente, hay que responder."
El mito de Sísifo


Página 9: "STEPAN - La libertad es una cárcel mientras haya un hombre esclavizado en la tierra."
Página 12: "VOINOV - Comprendí que no bastaba con denunciar la injusticia. Era menester dar la vida para combatirla. Ahora soy feliz."
Página 17: "KALIAYEV - Morir por la causa es la única manera de estar a la altura de la causa. Es la justificación."
Página 21: "DORA - (...) Y es preferible que desee todavía el placer a ese horrible silencio que se instala a veces en el mismo lugar que el grito."
Página 50: "VOINOV - (...) Y al final su gran grito: <<Si me encontré a la altura de la protesta humana contra la violencia, que la muerte corone mi obra con la pureza de la idea>>. (...) Cuando leí: <<La muerte será mi suprema protesta contra un mundo de lágrimas y sangre>>... Me eché a temblar."
Los justos


Página 69: "CALÍGULA - Entonces hay dos clases de felicidad, y yo he elegido la de los criminales. Porque soy feliz. Hubo un tiempo en que creí haber llegado al límite del dolor. Pero no, se puede ir más lejos todavía. En los confines de aquella región se encuentra una felicidad estéril y magnífica. ¡Mírame! Me río al pensar que toda Roma, durante años, evitó pronunciar el nombre de Drusila. Durante años Roma estuvo en un error. El amor no me basta; comprendí entonces y lo comprendo ahora, al mirarte. Porque amar a un ser, es querer envejecer con él. Yo no soy capaz de amar así. Ver envejecer a Drusila era mucho peor que verla muerta. La gente cree que un hombre sufre porque el ser a quien amaba muere en un día. Pero su verdadero dolor es más grave; es el descubrimiento de que tampoco la pena dura. Ni siquiera el dolor tiene sentido. Ya ves que no tenía excusa: ni la sombra de un amor, ni la amargura de la melancolía. Estoy sin coartada. Pero hoy me siento más libre aún que años atrás, porque me he librado del recuerdo y la ilusión. ¡Sé que nada es duradero!"
Página 71: "CALÍGULA - Todo parece tan complicado. Y sin embargo, todo es tan sencillo. Si me hubiesen dado la luna, si bastase con el amor, todo hubiera sido posible. Pero, ¿dónde calmar esta sed? ¿Qué corazón, qué dios tendría para mí la profundidad de un lago? Ni en este mundo ni en el otro, nada está hecho a mi medida. Y yo lo sé, y tú lo sabes también, que bastaría con que lo imposible fuera. He tendido las manos, tiendo las manos y a quien encuentro delante es a ti, siempre a ti, y estoy lleno de odio hacia ti. No seguí el camino que debía y no he llegado a nada. Mi libertad no es la buena. Seremos culpables para siempre. Esta noche pasa como el dolor humano."
Calígula




jueves, 9 de agosto de 2012

"Con el tiempo llega el momento en el que el sufrimiento es más una costumbre que una necesidad y, aunque parezca un sacrilegio, ya no se reprime la sonrisa que asoma a los labios."

Frankenstein, Mary Shelley

GIBA, por el camino de Santiago


El velo de la ignorancia encubre, muchas veces, la cruel verdad; al paso que la mentira, en estas circunstancias, representa la mejor compañera de la ilusión.


Veo el cielo,
veo el mar,
veo la tierra,
te veo, veo...
Ah, veo que
soy feliz.