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sábado, 9 de agosto de 2014

ANOTACIONES 20/03/14: Frustraciones, Tirso y ensaladilla.

"Jueves 20 de marzo de 2014



Qué incoherentes los árboles, aún pelados pero húmedos y teniendo flores pequeñas y rojas, si hay diez focos iluminando carteles de musicales y actuaciones, de tantos colores y con tantas fotografías de caras, justo detrás de ellos.



La ensaladilla es la fuente de mis culpas, el núcleo del Remordimiento.
Blanca, sola, en medio de la mesa, observa. No es mía.
Debo decidir si devorarla o deshacerme de ella.


En Tirso de Molina los vagabundos hacen cola en pos de nada y mi ensaladilla espera.

Al otro lado de la calle piden dinero y yo no tengo hambre. 
Mi ensaladilla espera.

Estoy borracha y tengo frío. Fría, como mi ensaladilla.
Inmerecido, pero justo.


(¡)PERO NO SÉ POR QUÉ ME HAN HECHO ESTO SI YO HE PAGADO POR UNA CERVEZA Y NO POR UNA ENSALADILLA(!)


La música, mal-tocada por el hombre del acordeón, vuelve realista todo este ambiente. Es pegajoso y yo había tirado demasiado de mis ojos alejando todo de mí. Aquella era la realidad en su torpe decadencia. El acordeón era presionado interrumpidamente y de sopetón. El hombre parecía estrujar a un animal muerto y yo súbitamente me asustaba. Sus dedos fueron una pesadilla frenética solamente por dos minutos en los que hizo viento y la música era alegre y las mujeres de la otra mesa hablaban todavía más alto. "¡Muchas gracias!", y pasó la gorra. 

Él tampoco quiso la ensaladilla. 
Maldito.



He empezado a comer la ensaladilla con un nudo en el estómago.
La ensaladilla imposible,
Tirso de Molina.


Pero no, porque me la he acabado
y ahora toda la culpabilidad de toda esta tarde es mía."




jueves, 16 de enero de 2014

Tirso de Molina

Tirso de Molina tiene la garganta más silenciosa del mundo

entre los puestos de flores
podría haber hombres devorándose
y nada diría

Tirso de Molina calla

Tirso de Molina no tiene lengua

pero mira desde más allá de sus ojos
desde su sangre
a quien lo surca

Tirso de Molina asusta

y su droga y sus hombres asesinándose
y el niño que le tira chinas al esqueleto
que escupe su nombre con voz ronca
y las pupilas del padre en el suelo
en la esquina como puñales

Tirso de Molina arrastra

y las capuchas de los jóvenes
y los ancianos y el humo y el perro
y el olor a flores y a orines
a libros y a chapas negras
negros todos negros