viernes, 14 de febrero de 2014

Había brotado, en medio del huerto, un imponente piano de cola.

Esta es otra de mis tentativas en los concursos semanales de la Cadena SER que, como siempre, no me ha proporcionado la victoria, pero sí algo que subir al blog. (No hay mal que por bien no venga.) La frase que me dieron es la del título de la entrada. A partir de ahí, las 100 palabras que se me ocurrieran.



Había brotado, en medio del huerto, un imponente piano de cola. Era reluciente, enorme, inalcanzable. Nadie conocía al propietario de la finca. Tampoco nada que indicara que la casa estuviera habitada: ni gente, ni voces, ni vehículos. Sólo el piano, en medio de la planicie, como si la tierra lo hubiera engendrado, interpelándonos. Con su negro imperturbable enmudeció al pueblo entero. La expectación y el desasosiego se hacían insoportables. Los días pasaban, pero allí seguía, siempre inmóvil, como alarmándonos de algo. Había conseguido silenciarnos a todos, que esperábamos mudos sin que se hiciera oír. Y esperando, nada: ni lo anidaron los pájaros, ni los gusanos lo agujerearon. Absolutamente nada.

viernes, 24 de enero de 2014

Lavapiés

(Clicar encima para ver más grande)







Instagram: @isagomezrguez

jueves, 23 de enero de 2014

El bar de Paco - Jeremías

"Hay que traducirlo así, o… una frase más fácil. Bueno. No se puede traducir poco a poco el pájaro... hace equilibrio. Antes. Porque eso no se jacta como refrane, no se jacta como refrane, no rima, nada. Sí que na, na, nada, nada. Ah, y dormir pierna suelta el, ehhh… elf, ¿en francés sabes cómo es? Dugmí aus puáns fermés… Eh… Con lo puños cerrados, se dice con lo puños cerrados, dormir así, ¿sa, sa, sabes? Esto, esto, no, no… Una, una cosa, estamos hablando de diferentes, estamos hablando de cosas diferentes. A pierna suelta eh… Con lo puños cerrados, dormir con lo puños cerrados no se puede traducir, tiene que ser a pierna suelta. Eso es lo que yo me refiero. Bueno y que acabamo antes, las cosas son muy simples, que la juventud… no tiene ni puta idea del idioma. Ni respeto le tiene. Ler da igual… ¡y no manejan más de trescientas palabras y van bajando, eh! No e bastante… Y que no me entendiera la perpetuidad, un tío de treinta año y que está estudiando, que no me entendía que qué significaba perpetuidad… Me dijo que no hablara. No, no me preguntó qué significaba ni nada, ¡qué no hablara! Perpetuibidad tiene huevos… Pue sí. Y, y, y… ¿y eso que qué? ¿Y eso que cómo? Y, y, y digo, ¡¡¡pa siempre!!! ¡¡¡Y por qué pa siempre, que lo entendamos todos!!! Y no le da vergüenza, oye, y no le da vergüenza. Tendría que haber criterio… Anda que noche y día la palabra perpetuidad. Me lo creo. Pero luego, luego después… Luego, luego después me he dado cuenta de que e, e muy común, eh… E muy común, e de lo má común, oye. Entre gente de menos de trenta años y que es, que es muy común, eh. Entonce yo na más que empezar a hablar es… y ya parejco un catedrático, sí, pero, pero… pero ecucha una cosa, eh, pero que no te lo reconozca, de verdad. Van a ver si te equivocas, van a ver si te pillan, ahí. Una vez se me escapó, una vez, ¿sabes? Estaba yo, yo hablando, y yo eso lo sabía, estaba yo hablando y se me ecapó… Estaba hablando de colore y hablé del color… color fucsia y salieron todos a ver si había dicho Alfonso Ussia. Y ahí, a, a, ahí te fusilan, te fusilan. Y salieron a fusilarme cuarenta. Eso sí que, sí que e duro, eh. Y dijo uno, el único, ¡anda, como Alfonso Ussía, je, je, je, je! Y salieron ¡je, je, je, je!… A hablar de perpetuidad. Está deseando que me equivoque y salen de todos laos, todos a ver. A santo de que me equivoque… Y todos a tomar por culo. Pe, pe, pero de verdad que no lo había dicho, yo no lo había dicho. Ussía… Yo no me di cuenta de eso. A ver, a ver. De una puta vez. Ve a tomar por culo. Sabía que yo me equivocaba, pero y que me equivoque, ostia. Y se empezaron a reír todos: ¡ja, ja, ja, ja! Y a reír todos: ¡ja, ja, ja, ja! Y no le pegué una hostia a uno, pero de milagro, eh. Una patada en lo cojones y a tomar por culo. Puede ser, puede ser. Yo ya, yo ya… eh, eh, ¡y a tomar por culo se iban todos! Aparte de todo eso, eh, aparte de todo eso y la forma de hablar de pocos, eh. Y… No, no, no. Lo que pasa e que no tienen aceso a hablar con el director ni, ni, ni con el de la oficina. Yo tengo aceso, yo tengo aceso. Oficinitas y a… Que no… No te creas que tienen nivel. Y fuera de la oficina me discutió a mí que se decía mondarina y no mandarina. Fuera de la oficina, eh. Que, que tiene que cambiar la ruta parece. Que habían quedado el jefe y ella, ahí, el jefe y ella, y cuando llego yo…¡¡¡Déjame hablar, leche, déjame hablar, que estoy hablando yo!!! El… eh… le dije yo que eso era un error analógico. Se notaba mucho, porque se notaba en el reflejo, se notaba mucho que ella sabía ya que, que era mandarina. Eh, se notaba mucho que habían hablado antes, que, que se miraban mucho… se, se señalaban mucho. El jefe se quedó ahí aparte como si no tuviera na que ve. Como que no lo sabía el jefe, eh… Y, y, y habían hablao antes. Y el jefe estaba detrás, ¡ji, ji, ji, ji, ji! Y yo le contesté a usté lo que tenía que contestarle que si no, no contesto. Y digo, que, que… Que vale. Que mondarina o mandarina, que yo al jefe no le puedo contestar. Pero que se notaba mucho que habían hablao antes y que era mandarina y, y no mondarina. Y pensaba que yo iba a confirmar lo de mondarina y le digo que mira que eso e un error, un error analógico. Un típico error analógico. Que etamos hablando de muchas cosas. Pero qué efecto que produjo, en gente que creía que… Pero el nivel de gente, el nivel más alto que había ahí, eh, que ahí estaban, el jefe y el otro, el, el, el…  el, director, el encargao y el otro estaban allí. Y yo, y yo en un momento dao, en un momento dao, voy y estoy hablando con la secretaria y diciendo oye. Y se notaba que se miraban y me di cuenta de la metedura de pata. Era, era un error analógico, coño, debían haberse callado. Y yo no voy a encontrar ninguna ventaja ética corrigiendo. Y el caso e que me di cuenta que producía estupor, estupor y asombro. Y… que tú no sabe que lo hombres de la China se llaman mondarines, eh, eh, eh. Que tú no has oído hablar de lo mondarines, de lo amarillos, eh, eh ¡¡¡Entonces ere un analfabeto!!! Y ello quedaron como analfabetos porque no habían oído hablar de lo mondarinos. Pero claro, eh, el chino, el dialecto chino no se llama mandarín, las naranjas de la China no son chinas como pequeñitas… Un cabrón. Un cabrón por qué ¡¿Lo de los ma, mo, mondarines?! El idioma de los chinos se llama mondarín, el chino-mondarín, lo, lo, lo mondarines. Y tú no, no lo sabe lo de lo mondarines. Les dije que era un error analógico, que estaba tipificado como error analógico de la asociación de idea con la mondas. Y metí la pata porque resulta quel jefe lo creía también y luego fingió saberlo a ver. Pero no, se notaba mucho, porque lo miraba mucho al jefe y tal. Pos que le mandara callar. Callada, callada. Y se calló, el jefe se calló, allí. Chino mondarín… Que no, que no, que tú no tiene ni idea. Porque tú presupone que la gente sabe una cosas y tú te conformas, y yo no. Y yo quiero saber y que lo sepan, tú vas a reventar, ¡con carrera! Chino mondarín… dime alguno con carrera. Pero el idioma e así y en la China mandaban lo mandatarios chinos, que se llamaban. Eso no lo sabe nadie. Por eso con mondas no se puede asociar. Pero tú, el chino mondarín… Porque tú cómo dirías que se llamaba allí, ¡¿eh?! Pue yo… Pero que no estamos hablando de ti, eh. Estamos hablando, porque tú crees que lo sabes, pero yo no, yo creo que esto no lo sabe tanta gente. Lo sabían en lo años sesenta pero ahora no. Porque mi madre lo sabe, eh, que en la China mandaban lo mondarines. Y tú no sabe que el idioma se llama así, no lo sabes. Y la mayoría de la viejas de su edad sí lo dicen, fíjate. Eso, eso no lo sabe tanta gente, no lo sabe tanta gente. Yo lo he comprobao, eh, que no lo sabe tanta gente. ¡¡¡Es un error analógico, pedazo de imbécil, eh!!!"

jueves, 16 de enero de 2014

Tirso de Molina

Tirso de Molina tiene la garganta más silenciosa del mundo

entre los puestos de flores
podría haber hombres devorándose
y nada diría

Tirso de Molina calla

Tirso de Molina no tiene lengua

pero mira desde más allá de sus ojos
desde su sangre
a quien lo surca

Tirso de Molina asusta

y su droga y sus hombres asesinándose
y el niño que le tira chinas al esqueleto
que escupe su nombre con voz ronca
y las pupilas del padre en el suelo
en la esquina como puñales

Tirso de Molina arrastra

y las capuchas de los jóvenes
y los ancianos y el humo y el perro
y el olor a flores y a orines
a libros y a chapas negras
negros todos negros


martes, 14 de enero de 2014

con la estaca al cuello
siempre con la estaca al cuello



para un lado para otro
todos los días con la estaca al cuello

domingo, 5 de enero de 2014

Coruña, invierno





para qué mirar, si

dejo que los años de mi vida
se desmenucen entre ellos
poco a poco
sin palparlos

(yo soy
la que se sienta de espaldas
al espectáculo
y espera)

para qué mirar si
en cualquier caso
quedarían pedazos:
pedazos hechos
y por deshacer


miércoles, 18 de diciembre de 2013

fiebre

no sé cuánta fiebre tendré
he olvidado ir a por el termómetro
pero tengo frío y estoy sola
tengo obligaciones



no quiero
no soporto estar así
sin nada que hacer



me contento pensando en la excusa
de la enfermedad
en la excusa que pudiera suponer
un pobre resfriado 



idiota



situaciones ridículas como esta
se me presentan como un espejo
espero
distorsionado



en realidad esta angustia no dista de la otra
de la que se me atraganta a diario
pero es que en la cama aquí me hiela
y luego me hace sudar
y luego tiempo
la angustia 



en el espejo
me veo ante el pobre espejo muy desnuda
o tan desnuda como siempre
me causa risa:
una especie de bulto amarillo
un bulto flaco y el morro goteando
me causa, me causo risa



por dios



no me quiero tomar las pastillas
no sé cuánta fiebre
o ni siquiera si tendré fiebre o si este malestar
será producto de otra cabeza
quiero con miedo comprobar los límites
los marcos del espejo
con miedo
hasta el fondo



allí en el reflejo cruzo la vista conmigo
soy un cebo
gusano pequeño aletargado tranquilo
que me mira
pobre
y yo que sé que van a devorarlo
irremediablemente



he dado la espalda a demasiados deberes
a demasiados deseos:

allá en el fondo adivino la riña
entre unos y otros
deseos, deberes
rebaño de bultos encabritados
luchando entre ellos
morros goteando sangre

ridículo desde aquí



ridícula la inactividad
mientras chilla carcajadas
a costa mía
ridícula



y qué asco la cara hinchada
debería, baño y pastillas
pero no no no quiero verme
ante el otro espejo
el de cristal
no quiero verme porque
reprimida aquí con mi reflejo encima
el de verdad, el mío
remordimientos
el placer es mucho mayor



y malditas pastillas y quehaceres
si quiero hundirme en el hastío



porque ag inactividad
yo voy a saciarme de ti
habitar lo más profundo
tú me has hecho esto

(vergüenza
vergüenza envalentonarme a estas alturas)



quizás luego pastillas
ya sería distinto 



vomitar en forma de pastillas
iré ya al baño
comprimidos más pálidos
que yo

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Microrrelato: "Papa, ¿tienes frío?"

Esto es otro microrrelato hecho para el concurso de la Cadena SER y, una vez más, ¡no ha habido suerte! 
Para darle algún tipo de salida, os lo dejo aquí colgado. Las palabras clave con las que tenía que empezar esta vez eran: "Papá, ¿tienes frío?"




“Papá, ¿tienes frío?”. La tos del viejo era ronca. Estaba aferrado como un animal a aquella pesadísima manta que todavía se empeñaba en llevar. “Papá, vámonos al médico”. Seguía sin haber respuesta. Preocupado y sin éxito, su hijo intentaba acercarle una y otra vez un cartón de sopa a la boca. “Así no va a haber manera. Pronto ni siquiera sabré qué hacer contigo”.

Las gotas de aguanieve se posaban sobre los transeúntes que atravesaban la plaza. Caía la noche. Un hombre de unos cuarenta años se levantaba de los soportales a por cartones, dejando solo al anciano que dormitaba a su lado.