Páginas vistas en total

miércoles, 23 de mayo de 2012

Ahora y


Siempre he fundido el cristal de mis ventanas
en la espera
por ti.
Por si venías.
No ha habido nunca puertas en mis casas.

Quizás así entraste.
Para poder salir.

¿Sabes?
He olvidado las llaves de tanto pensar.
Y cadenas y candados
por no querer verlos
cuando todas las notas olían a ti.
No encuentro nada
y nadar podrías 
entre sábanas,
mientras llueva
sin que las bañes.
Podríamos también insultarme
por ser tan imbécil y seguir
mis venas
frenando picaportes.
Y mi lengua envenenándonos.

Siento todas,
todas las palmas de las manos,
todos los brazos redondos
y todas las bocas secas
así,
sin significados asesinos.
Sin oportunidades afiladísimas.

Y qué si guardo navajas en cada cajón.

A mí
me gustaría que el sol y el otoño volasen
con su rojo y su capricho.
El viento seguirá regando con negro ocho y más meses,
pero han hundido sol y otoño sus pupilas
tan blancas,
sin disimular nunca el gris
cuando me miran.
Tan frías
que regalan la coraza de escarcha
de todo lo que hoy dejaste.
Llevándote a ti.


Soy suficientemente idiota como para escribir
quebrando trinos y aguaceros.
Mojándome.
Soy suficientemente hipócrita como para enamorar
soledades
anhelando en secreto a mis ventanas
tan abiertas como hasta ahora.
Por ti.

domingo, 29 de abril de 2012

Si abrir los ojos son bofetadas...

La silla de Van Gohg



Si abrir los ojos son bofetadas,
Mis órbitas los han escupido
Para tragarse tus nudillos más duros
Cada uno de mis pómulos
Como anzuelos.

Si hubiera tenido los cojones
Que nunca tuve,
Correría
A revolcarme en los charcos manchados
Como yo,
Como una cerda.
A atravesar mi frente
Las aguas grises
Para ser cruzada
Por el cemento
A cabezazos.
Pero no me verás deshacerme la frente a ostias.

No seré para ti
El rodaballo asfixiado
Que boquea por agua y anzuelos
En esta mierda amarilla
Varada en el zulo de siempre.
En el tubo más empapelado del mundo
Y más así
Que nunca.
Más sin cuerdas
Y con sus vacíos.

Tocaba la guitarra mientras hipaban las sienes
Y cantó la última, su final y muerte
Con el latigazo que el tiempo paró
En infinita condena.
En infinita condena
Me muerde tu cuerda
Y la última que quedaba
Con su último colmillo.
Las mandíbulas de ese corazón negro
Que cuelga de mi pescuezo
Afilado y latente.

La traición es negra,
Mi vida,
Cuelgas parado en infinito
De mi cuello.
Cuelgas, negro, de este zulo
Arrugándome las venas, hurgando
En mi esófago en busca del agua
Por la que boqueo
Y yo quiero chillar
Porque me duele todo.

Pero para ti mi garganta vacía
Tendrá cuerdas.

Y entre letras me verás.

domingo, 8 de abril de 2012

Cómo


Mi regazo.
Mi regazo y tres manos:
nudillos y venas.
Tantas venas como ramas, raíces,
ramos sangrantes como chorros de sudor.
Mi regazo de vara y piedra mojada
por los dos.

Yo fui mármol y respiré lenguas
de sal y agua y piel y pestañas
tuyas y mías
y un beso...
Alfiler. Clavo. Aguja.
El viento
que nunca quiso olvidar.

Sé que al abrir los ojos
fui yo toda lluvia, y tú,
y el aliento despidió a las manos.
Yo era nudos. Soy nudos
bañados en esas lenguas de sudor, de lágrimas.
Nudos que al anudarse se ahogaron
ayer
por buscarte a ti
con tus venas. Allí
y tan lejos.

Fui, soy; ser
nudos amordazados
por los bozales del silencio
y el puño del tiempo encallado en el estómago
que se me enquista.

Cómo voy a explicarte
que al darte mis ojos
me los he arrancado.
Cómo si siento lacerar al vacío
envidioso de cada amanecer
y vuelto a mi vera.
Cómo si quince mil veces me volvería a abandonar
en lazos
hambrientos, hinchados, malditos.
Cómo si nos he condenado al desvelo
sin saber ya si por ti o por mí.

lunes, 2 de abril de 2012

Mimos-as.




Si aullase el amarillo de mimosas
tendido en rocas
como bien y tan bien vestidas
de pintura,
bramaría por los nombres
lilas y rojos
escu(L)pidos sin vergüenza.
Sin esculturas.

Mugirían las palabras
asfixiadas, como mercancía,
si se interrumpiesen por las vías
unas y otras sobre más de dos entre y encima de diez pero menos, sí infinito,
para no ser más amontonadas
entre vagones.
Sus letras no contagian
bajo tierra.
Bajo tierra
tiesas,
lisas,
rosas
y aún rosas a pesar de la piedra.

Somos/son los nombres del espejo.
Los nombres podridos del sol,
al sol, de mil soles,
sin sol.
Sólo su mugre es dolor
y los colmillos secos del ser, sino haber sido.

Repito que
si aullasen las mimosas.
Si tuviesen voz
sería por ellos.
Amarillo noble,
como acero en mano para ti,
pero por su transparencia.

Si no fuesen flores
no chillarían.

Si aullasen,
bramasen,
gimiesen.

Dirían sones
más inteligentes

que tú.

jueves, 15 de marzo de 2012

La verdad es que ni siento publicar esto...

Di Gabriel Celaya
a poesía é unha arma cargada de
futuro.
Xamáis eu o chamaría desvergoñado
(puta vergoña a miña
admirando sempre en segredo),
pero
que fago eu?
(facemos, facemos)
Onde ubico eu
á poesía?
Poesía entre armas
e sen futuro?
Os nosos, claro,
(futuros)
se é que non están xa mortos
e nin nos decatamos.
Podería ser.
E
son, si, son egoísta,
e que queres que che conte se sinto
que en verdade amólame máis
o noso futuro có seu
(o da poesía)
e que se me gOsta
é PARA MIN,
tamén para vos se queredes,
pero non para ela.
Á poesía dálle igual 
seu
meu
noso
voso
FUTURO.
Ostia!
Non sei que clase de
dédeba
podería eu ter con ela,
poderíamos.
Se gOstamos dela pero
-ninsequera-
pretende facer nada por nós
máis que estar.
Nin vós por ela.

Caralluda a hipocresía!

Tampouco está por ela.
Está sen saber que está
ou mesmo sen estar
(coma futuro)
e sen saber.
Se cadra máis
aínda máis
morta que nós e
os nosos días.
E que clase de arma, foder, que clase de arma pides ti cando sobran?
Non me fodas Celaya, agora, non me fodas, mundo.
Sempre
máis, máis, máis, máis, mais mais mais mais mais maismiamamaisjmasoinfañofnpidbfdspoabfd.
Máis de quen? DE TI
DE NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOS.
Cómesnos, cómeste, mundo! Comémonos!
E Celaya cómenos tamén!
Que futuro, futuro debería ser hoxe palabra esquecida,
debería ser HOXE e NON!
EU, aborrezo EU tabús!
Pero é que xa...
non.
É que xa chega un momento
que non é que dea igual
porque non da igual
e fode, e fode, e fode
sempre o mesmo,
pero un acostúmase e colle o vicio de estar
fodido
e unha especie de morbo a esa punzadiña que reconcome por dentro e vai soltando un zume transparente que abrasa e polo menos da un pouco de calor contrastando sempre co frío de fóra e se me estou invientando isto, pasa algo?
NÓS non amamos a poesía e si ás armas
e si ó futuro que non hai
e eu... eu 
NOOOOOOOOON.
Eu quería poesía pero hoxe non quero
e se estou a facer unha merda
pois entón impórtame outra merda.
Porque non quero escribir
por iso non mancho nomes 
(desculpa, Celaya, eras só unha metáfora)
e non escribo máis,
VOMITO
ou, mellor
defeco.
Máis orixinal, non si?
Que é merda, 
que xa o sei.
Longa e desagradable,
e uliría mal se fose tanxible
(mágoa)
coma as promesas
de paz e de futuro.
INSULTO.
E sen palabras xa... para que?
Se total aprenderon a limpalas
e non creo nada
se cada día nacen novos significados para
o mesmo.
MESMO non significa mesmo,
significaría adéus.
Porque se voaron os diccionarios...
ía dicir que voan as mentes,
que va!
Pero xa que non hai futuro
o collo
e se hai armas
as deixo.
Porque estou ata os collóns
de seguir.
Agora dou a volta,
que lles fodan ás liñas rectas,
e collo e odio e cuspo no que amo sabéndome amada
aída que non o sexa.
Non quero gustar
pero incluso
chamar a atención por desgusto
si,
pois que importa
se eu (estou) non son un mundo que
pide armas
nin quero tirar futuro?

martes, 13 de marzo de 2012

E que sexa verdade meu amencer

Ahora vaciaría todas y cada una de las botellas que esperan en el frigorífico sobre mí. Vaciaría infinitas botellas heladas aquí, en mi cabeza. Quiero soñar. No pensar en sueño. Soñar. Temblar para escaparme de mí entre espasmos, entre pieles dobladas y estremecidas, ¡que me ayude a escapar la humedad! Quisiera ser acariciada por un viento huracanado ahora mismo. Cerrar los ojos y sentir el empuje del aire en mi frente, llevarse sus manos mis cabellos, por fin, teñidos de negro. Soltar un pie, descalzo, del suelo y por fin palpar el beso de la nada en su planta. Erguirme en la nada, en el aire, en el viento. Caería, ya sé. Caería en hierba, porque querría caer allí. Allí, en una colina verde. En la colina verde. Yacer juntos en nuestra colina, en su parte más alta. Yacer contigo. Ser solo el respirar bañado por sobra de estrellas, sedientos ambos de caricias de viento. Yacer sin ojos, pero con una mirada puesta sólo, sólo en tocar una flor abatida por mil huracanes. Una flor que sería lila, como esta oscuridad. Lila se llamaría, Lila sobre fondo de estrellas. Ella, flor viva en roca y bajo diamantes. Y verla entonces desprenderse de sus pétalos violetas, ver ya correr a una flor deshojada por la cara de la colina verde. Y sentirnos correr tras ella. Volar con pies fríos de mil botellas refrigeradas y húmedas las pestañas de oler, por cada poro de la piel, el helado aliento de libertad. Respirar hielo, querría. Y helarse los pulmones corriendo con las hojas y, como la flor, deshojarnos Lilas entre estrellas. Que desprendiesen todas las tierras nuestros pies entre callados lamentos y cayésemos al cielo. Ni gravedades, ni fuerza, pues por ser nada, a la nada caeríamos. Pero siempre juntos, juntos y libres. Juntos. Siempre arremolinados entre pétalos oscuros, como somos. Allí, siempre. Allí, ay, allí si yo pudiera...


sábado, 3 de marzo de 2012

Entiende que



No quiero verso.
No quiero ser
con cadenas...
Con frío, con sed.
No quiero sino abrazo.

Que no quiero aquí.
Tan siquiera conmigo.
Ni mi conciencia es de mal
ni la mala conciencia
de su mala fe.
Ni de la mía.

No quiero así.
A pesar de todo(s)...

Entiende que
no quiero versos;
podré escribirlos.
No quiero abrazo;
sentiría pedirlo
Yo.
No quiero yo;
ni querrán oírlo.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Vega y volver.


Fijos los ojos al Sur,
me alejo por cuatro ruedas.
Quisiera no huir.
Encadenado y más lejos,
preso, abandono el calor
dolorosamente rápido,
caminante por cristalino río
que yo misma dejo.
También al buscar se deshacen 
en huellas
los ojos
que nada más pueden ver
que por dentro.
De ti y de mí.
Ver ya desde tan (y cada vez más) lejos,
como te vi,
como me quedé
viéndome marchar
con tantas y tan pocas cadenas,
sometiéndome a sentir siete punzadas
por cada hoja
que cada nuevo otoño tirará.
Y con él, braceando, me hundo
con los ojos ya no tan fijos.
No encuentro Sur
ni Norte.
No veo sino Vega.
Vega y volver.

martes, 7 de febrero de 2012

Sin más. No sé.


Sin luz... De negro vestida, esta jaula pinta más grande. Oscuridad son solo prendas.
Sin saber de mis ojos, yazco. Este infinito se mofa de mis costras de envidia. Se burla por ser observado; el deseo de una febril mente con demasiadas noches, pero sin dormir.
Tengo los sesos irritados de sus ladridos de hiena. De que sea suya y no mía la libertad.
Envuelta en las ropas de cien mil agujeros, sudo. Me ahoga respirar esta mentirosa inmensidad.
La que yo quiero.
Pero,
luces de neón vomitan su reflejo sobre la ventana. Una. Una y otra vez. Menos, pero irremediablemente infinitos. Arrojando sobre mi ser el recuerdo del existir.
Con miles de miles y más murmullos me matan viviéndome. Siempre la noche olvida junto a mí el recuerdo.
De
piel,
muro.
De 
prisión,
soledad.

Ojalá vivieses en oscuridad, 
y no aquí;
no yo,
Amor.

Respeta mi trabajo, gracias.