¿Cómo se me ocurre querer ser pensada
si ni yo misma me recuerdo
todas aquellas veces que fui?
Si no me he vuelto invisible
quisiera saber
por qué no me encuentro.
Y si sí lo soy,
por qué aquella otra
se ha despojado de mí.
Y por qué cuando me he marchado
no ha ido
adonde hay cristal.
Caminar aquí es literalmente circular
por laberintos sucios y transparentes
de un color verde de hospital,
como las vueltas y las máscaras y el mareo constante
que sabe a enfermo y huele a gente y a plástico.
El mar ya no es mi horizonte.
Me da miedo que también me haya olvidado.
Aquí lejos
me he perdido
y creo que a ti conmigo.
No te enfades si confieso
que ni siquiera guarda mi memoria al aire
que dieciocho años he guardado en la misma caja;
desde el mismo momento en que también huyó.
Siento en este tiempo
que se detiene sólo entre mis cejas
que la velocidad tan agresiva
no quiere ni tocarme.
Siento que la corriente se me escapa
llevándose con ella al mundo entero;
remándose en ella misma
y en millones de voces
de esas caras grises y mudas
que no van a mirarme nunca.
Si mi habitación es un túnel deshabitado
es porque el polvo de sus esquinas
no va a ser jamás mío.
Y si repito tantas veces que mi casa no es ésta
es porque, lo siento, yo la he cargado con la culpa
de que mi reflejo en tus ojos
se haya secado.
Temo que por siempre.
jueves, 20 de septiembre de 2012
miércoles, 22 de agosto de 2012
Despedida
| Golondrinas por el Camino de Santiago; rumbo a Portomarín |
Vivir desgasta ya especialmente
porque ha llegado el punto y aparte
que nunca confié que fuera a llegar.
Hoy, especialmente duele
por vestirse de ayer.
Y especialmente lloro el momento
en el que cada acción se abandona en sombras,
y en la cantidad de sombras
que consiguen escapársele al recuerdo.
Llegan especialmente pronto
las horas que mudarán el color del presente
y de la amargura que
por amargar, alivia.
Pero "tampoco la pena dura".
Vivir estos días desgasta
porque me he dado cuenta
de que, en realidad ¡he vivido!
Pero el pasado no recobrará vida.
Especialmente duele el punto y aparte porque,
antes de que las noches se asesinen entre ellas,
ya es mi horizonte.
Y a través de las lentes de la despedida veo
que ya echo de menos.
Y veo iluminado
todo,
toda la pena malgastada y todo el amor y el odio,
todo,
por las luces negras.
Todo iluminado
por la maldita hora
que ya llega.
martes, 14 de agosto de 2012
lunes, 13 de agosto de 2012
Waiting for the miracle
When I count the clock that tells the time,
And see the brave day sunk in the hideous night;
When I behold the violet past prime,
And sable curls all silvered o'er with white;
When lofty trees I see barren of leaves,
Which erst from heat did canopy the herd,
And summer's green, all girded up in sheaves,
Bone of the bier whit white and bristly beard;
Then of thy beauty do I question make,
That thou among the wastes of time must go,
Since sweets and beauties do themselves forsake,
And die as fast as they see others grow;
And nothing 'gainst Time's scythe can make defence
Save breed to brave him when he takes thee hence.
W. Shakespeare
domingo, 12 de agosto de 2012
Camus: humanismo y absurdo
"No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio. Juzgar su la vida vale o no vale la pena de vivirla es responder a la pregunta fundamental de la filosofía. Las demás (...) se trata de juegos; primeramente, hay que responder."
El mito de Sísifo
Página 9: "STEPAN - La libertad es una cárcel mientras haya un hombre esclavizado en la tierra."
Página 12: "VOINOV - Comprendí que no bastaba con denunciar la injusticia. Era menester dar la vida para combatirla. Ahora soy feliz."
Página 17: "KALIAYEV - Morir por la causa es la única manera de estar a la altura de la causa. Es la justificación."
Página 21: "DORA - (...) Y es preferible que desee todavía el placer a ese horrible silencio que se instala a veces en el mismo lugar que el grito."
Página 50: "VOINOV - (...) Y al final su gran grito: <<Si me encontré a la altura de la protesta humana contra la violencia, que la muerte corone mi obra con la pureza de la idea>>. (...) Cuando leí: <<La muerte será mi suprema protesta contra un mundo de lágrimas y sangre>>... Me eché a temblar."
Los justos
Página 69: "CALÍGULA - Entonces hay dos clases de felicidad, y yo he elegido la de los criminales. Porque soy feliz. Hubo un tiempo en que creí haber llegado al límite del dolor. Pero no, se puede ir más lejos todavía. En los confines de aquella región se encuentra una felicidad estéril y magnífica. ¡Mírame! Me río al pensar que toda Roma, durante años, evitó pronunciar el nombre de Drusila. Durante años Roma estuvo en un error. El amor no me basta; comprendí entonces y lo comprendo ahora, al mirarte. Porque amar a un ser, es querer envejecer con él. Yo no soy capaz de amar así. Ver envejecer a Drusila era mucho peor que verla muerta. La gente cree que un hombre sufre porque el ser a quien amaba muere en un día. Pero su verdadero dolor es más grave; es el descubrimiento de que tampoco la pena dura. Ni siquiera el dolor tiene sentido. Ya ves que no tenía excusa: ni la sombra de un amor, ni la amargura de la melancolía. Estoy sin coartada. Pero hoy me siento más libre aún que años atrás, porque me he librado del recuerdo y la ilusión. ¡Sé que nada es duradero!"
Página 71: "CALÍGULA - Todo parece tan complicado. Y sin embargo, todo es tan sencillo. Si me hubiesen dado la luna, si bastase con el amor, todo hubiera sido posible. Pero, ¿dónde calmar esta sed? ¿Qué corazón, qué dios tendría para mí la profundidad de un lago? Ni en este mundo ni en el otro, nada está hecho a mi medida. Y yo lo sé, y tú lo sabes también, que bastaría con que lo imposible fuera. He tendido las manos, tiendo las manos y a quien encuentro delante es a ti, siempre a ti, y estoy lleno de odio hacia ti. No seguí el camino que debía y no he llegado a nada. Mi libertad no es la buena. Seremos culpables para siempre. Esta noche pasa como el dolor humano."
Calígula
El mito de Sísifo
Página 9: "STEPAN - La libertad es una cárcel mientras haya un hombre esclavizado en la tierra."
Página 12: "VOINOV - Comprendí que no bastaba con denunciar la injusticia. Era menester dar la vida para combatirla. Ahora soy feliz."
Página 17: "KALIAYEV - Morir por la causa es la única manera de estar a la altura de la causa. Es la justificación."
Página 21: "DORA - (...) Y es preferible que desee todavía el placer a ese horrible silencio que se instala a veces en el mismo lugar que el grito."
Página 50: "VOINOV - (...) Y al final su gran grito: <<Si me encontré a la altura de la protesta humana contra la violencia, que la muerte corone mi obra con la pureza de la idea>>. (...) Cuando leí: <<La muerte será mi suprema protesta contra un mundo de lágrimas y sangre>>... Me eché a temblar."
Los justos
Página 69: "CALÍGULA - Entonces hay dos clases de felicidad, y yo he elegido la de los criminales. Porque soy feliz. Hubo un tiempo en que creí haber llegado al límite del dolor. Pero no, se puede ir más lejos todavía. En los confines de aquella región se encuentra una felicidad estéril y magnífica. ¡Mírame! Me río al pensar que toda Roma, durante años, evitó pronunciar el nombre de Drusila. Durante años Roma estuvo en un error. El amor no me basta; comprendí entonces y lo comprendo ahora, al mirarte. Porque amar a un ser, es querer envejecer con él. Yo no soy capaz de amar así. Ver envejecer a Drusila era mucho peor que verla muerta. La gente cree que un hombre sufre porque el ser a quien amaba muere en un día. Pero su verdadero dolor es más grave; es el descubrimiento de que tampoco la pena dura. Ni siquiera el dolor tiene sentido. Ya ves que no tenía excusa: ni la sombra de un amor, ni la amargura de la melancolía. Estoy sin coartada. Pero hoy me siento más libre aún que años atrás, porque me he librado del recuerdo y la ilusión. ¡Sé que nada es duradero!"
Página 71: "CALÍGULA - Todo parece tan complicado. Y sin embargo, todo es tan sencillo. Si me hubiesen dado la luna, si bastase con el amor, todo hubiera sido posible. Pero, ¿dónde calmar esta sed? ¿Qué corazón, qué dios tendría para mí la profundidad de un lago? Ni en este mundo ni en el otro, nada está hecho a mi medida. Y yo lo sé, y tú lo sabes también, que bastaría con que lo imposible fuera. He tendido las manos, tiendo las manos y a quien encuentro delante es a ti, siempre a ti, y estoy lleno de odio hacia ti. No seguí el camino que debía y no he llegado a nada. Mi libertad no es la buena. Seremos culpables para siempre. Esta noche pasa como el dolor humano."
Calígula
jueves, 9 de agosto de 2012
GIBA, por el camino de Santiago
El velo de la ignorancia encubre, muchas veces, la cruel verdad; al paso que la mentira, en estas circunstancias, representa la mejor compañera de la ilusión.
Veo el cielo,
veo el mar,
veo la tierra,
te veo, veo...
Ah, veo que
soy feliz.
jueves, 5 de julio de 2012
Hans
El hombre, sueco o finlandés, no hablaba español cuando empezó. La facilidad para los idiomas que suele cracterizar a estos extranjeros supuso, en cambio, la adquisición de las nociones básicas de castellano en pocas semanas. Eso fue lo que me dijo cuando lo conocí. Recuerdo lo divertido que me había resultado escucharlo charlar de actualidad (asombrosamente, sabía todo lo que ocurría en el país) con aquel acento extraño, que se mantenía hablase la lengua que hablase. He de confesar que, así como he olvidado su país de procedencia, lo mismo ha ocurrido con su nombre. Por ello, lo llamaré Hans.
Me crucé con Hans en mi quinta etapa del Camino de Santiago, cuando él llevaba meses andando. Me atrae la gente poco corriente y, como ver a un anciano gordo con melena hasta el pecho y camisas extravagantes lo es, accedí a charlar con él. Al tiempo que supe de su necesidad de contacto humano, caí en la cuenta de mi error. Lo sorprendente que este hombre pudo haberme parecido algunas horas, se desvaneció al cabo de días soportando el martilleo de su voz en mis oídos y el roce sus pasos tras los míos. No solo eso, su coronilla lampiña relucía frente a mí en la mesa de cada restaurante, en la habitación de cada albergue, ¡casi hasta en cada taza de retrete en la que me sentaba! Únicamente se separaba cuando aparecían mujeres, cosa que me enojaba porque el logro de mantenerlo alejado no me pertenecía, siendo ésa mi entregada misión. Pero me irritaba más que, al hacerle el vacío, me mirase, fijamente, sonriendo. Ocurría cuando ahuyentaba a cualquier persona con la que yo tratara de conversar. Me miraba después con brillo en los ojos y hasta en las gafas, con los labios húmedos de viejo y con su pelo chorreante de yo qué sé qué. Me miraba y pedía mi mismo menú, se detenía en mi mismo claro y hablaba a mi manera. Me sonreía al levantarme, vestirme, lavarme... ¡Ni en las duchas se separaba! El crujido de las hojas bajo sus botas se fue haciendo más insoportable, el camino se fue haciendo más cansado. Pero, si me detenía, su voz de flauta lo hacía conmigo. Y me miraba y me hablaba de actualidad. Me miraba y me decía "Opino que, sé que, conozco a, intuyo que". Creía animarme con palmaditas, cuando si pensaba en abandonar era por su culpa. Y, sin embargo, lo peor, lo que más me ha fastidiado tras esa larga cantidad de semanas interminables, lo que verdaderamente consiguió sacarme de mis casillas fue que, un día, se marchó.
miércoles, 4 de julio de 2012
VERDAD
Una retorcida, una infernal mano, se abrió
para apoderarse de mí.
Sus uñas de mugre y sal
no quisieron más que acariciar las cuerdas
del arpa
que sigue viviendo conmigo.
Tu música.
Porque antes endulzaba,
cruje cantando nuevas palabras
dolorosamente bella.
Se hunde
de metal
sincera,
aquella mano gris.
Aquella que existió
sin yo saberlo nunca...
Aquella que existió demasiadas noches
y tardaste tanto en destapar
que no quise tragármela.
El tronco,
de gris y de árbol,
se ha vuelto duro aquí,
arraigando cada pasado minuto como un clavo,
como astillas
y como la roca que tengo que ser
y no puedo.
Si se abre la mano,
siento al arpa suave y dura.
La soledad
es el arpa tan dulce
a la que yo llamé amor.
Si la luz ha guiado tiempo mi bailar,
ha sido por la ignorancia
de su inexistencia.
Hablo ahora con la misma soledad que entonces
mas recién bautizada.
Por qué me la quisiste enviar.
Los dedos retorcidos, ensortijados, se extienden.
Los dedos y las uñas penetran por cada una de mis venas,
cada uno de mis cabellos y extremidades.
Todos esos dedos de estaca son también sanguijuelas que absorben hasta el alma
la sangre que había latido hasta ahora
creyendo
que latía por ti.
Chupan esperando al hielo,
a que la sangre se seque y no fluya,
a mis venas en coma que no sientan tus dedos de alambre invisible surcándolas,
los dedos de la soledad que ya tiene nombre.
Chupan esperando a que mis mejillas
olviden a la sensibilidad
para que las gotas que ruedan,
rueden siempre
sin que se noten.
No aguanto más ramas cruzadas en mí.
No aguanto la necesidad de tu voz ni la ira que evoca.
No aguanto quererte y querer que me hieras, ni herirme.
No aguanto pensar en la insensibilidad obligada.
Sin quererlo,
no aguanto escribir más poemas
o lo que tú quieras que sea esto
para que te los lleves.
No aguanto que el apretar de dientes sea tuyo,
ni el dolor,
ni el hueco que ha dejado la felicidad.
para apoderarse de mí.
Sus uñas de mugre y sal
no quisieron más que acariciar las cuerdas
del arpa
que sigue viviendo conmigo.
Tu música.
Porque antes endulzaba,
cruje cantando nuevas palabras
dolorosamente bella.
Se hunde
de metal
sincera,
aquella mano gris.
Aquella que existió
sin yo saberlo nunca...
Aquella que existió demasiadas noches
y tardaste tanto en destapar
que no quise tragármela.
El tronco,
de gris y de árbol,
se ha vuelto duro aquí,
arraigando cada pasado minuto como un clavo,
como astillas
y como la roca que tengo que ser
y no puedo.
Si se abre la mano,
siento al arpa suave y dura.
La soledad
es el arpa tan dulce
a la que yo llamé amor.
Si la luz ha guiado tiempo mi bailar,
ha sido por la ignorancia
de su inexistencia.
Hablo ahora con la misma soledad que entonces
mas recién bautizada.
Por qué me la quisiste enviar.
Los dedos retorcidos, ensortijados, se extienden.
Los dedos y las uñas penetran por cada una de mis venas,
cada uno de mis cabellos y extremidades.
Todos esos dedos de estaca son también sanguijuelas que absorben hasta el alma
la sangre que había latido hasta ahora
creyendo
que latía por ti.
Chupan esperando al hielo,
a que la sangre se seque y no fluya,
a mis venas en coma que no sientan tus dedos de alambre invisible surcándolas,
los dedos de la soledad que ya tiene nombre.
Chupan esperando a que mis mejillas
olviden a la sensibilidad
para que las gotas que ruedan,
rueden siempre
sin que se noten.
No aguanto más ramas cruzadas en mí.
No aguanto la necesidad de tu voz ni la ira que evoca.
No aguanto quererte y querer que me hieras, ni herirme.
No aguanto pensar en la insensibilidad obligada.
Sin quererlo,
no aguanto escribir más poemas
o lo que tú quieras que sea esto
para que te los lleves.
No aguanto que el apretar de dientes sea tuyo,
ni el dolor,
ni el hueco que ha dejado la felicidad.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


